También se llama ciberacoso. Es un tipo de bullying entre menores, a través de las redes sociales y nuevas tecnologías. Se establece una relación de desigualdad en la que el acosador, teniendo superioridad amenaza, insulta, burla... de la víctima. Hay muchas formas de realizar este delito, desde la exclusión social a la manipulación de datos de la persona, envío de imágenes comprometidas...
Se caracteriza porque se da entre dos iguales, en este caso, menores. Es importante distinguirlo, ya que existen otras prácticas en la que se involucran adultos y que se denominan acoso cibernético, con las consecuencias legales que tienen los actos de un mayor de edad a un menor.
Es normal observar en las víctimas un descenso de la autoestima y en ocasiones culpabilizarse a si mismo de la situación. Además, las víctimas suelen ser coaccionadas para que se mantaegan en silencio y no denuncien.
Los testigos de estas situaciones, tienen gran responsabilidad, ya que por no tener ellos problemas no dan importancia a la situación.
Actualmente, en España, hay diversas asociaciones sin ánimo de lucro para intentar combatir el ciberacoso ayudando a las víctimas, con campañas de concienciación e incluso con denuncias anónimas a la Policía por internautas.
Algunas de esas asociaciones son la Oficina de Seguridad del internauta, ONG Protegeles...
Un trabajo de 2016 incide en que el acoso en Internet afecta en mayor medida a las niñas.

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